Full metal alchemist

5 cosas que un escritor puede aprender de “Fullmetal Alchemist: Brotherhood”

Anime y manga Para Creadores

Fullmetal Alchemist: Brotherhood es un título que resultaría familiar a casi cualquier persona que tenga acceso al Internet. Esta serie de anime que duró 64 episodios y adaptó de cerca el manga de Hiromu Arakawa terminó hace casi ocho años, pero ha dejado una marca enorme en el mundo del anime—y la cultura popular en general.

Esto, creo, no se debe únicamente a sus increíbles escenas de acción, su humor, animación, y todo lo demás que la convierte en más que un anime legendario; es la perfecta armonización de cada elemento narrativo y audiovisual. Incluso, me atrevo a decir que Fullmetal Alchemist: Brotherhood bien podría ser la mejor historia de ficción jamás contada.

Como escritor, esta serie se ha transformado en una especie de biblia, a la cual regreso continuamente para consultar y estudiar los muchos detalles que la hacen algo tan especial. En este artículo, compartiré algunas de las lecciones que he aprendido al estudiar la manera en la que Fullmetal Alchemist: Brotherhood cuenta su épica historia.

Nota: Este artículo fue escrito para aquellos que ya han visto la serie y no solamente contiene spoilers, sino que hace referencia a elementos narrativos específicos de la misma. Si aún no ves Fullmetal Alchemist: Brotherhood, guarda este link, prepárate para una aventura, y regresa cuando termines.

La estructura es aún más importante en historias como esta

Para mí, darle a una historia una estructura clara es parte importantísima para contarla de manera óptima. Fullmetal Alchemist: Brotherhood divide su narrativa en tres actos principales.

  • Acto 1: episodios 1 – 26
  • Acto 2: episodios 27 – 46
  • Acto 3: episodios 47 – 63

Esto no es algo único, claro, pero es un enorme reto lograrlo cuando se cuenta una historia de esta magnitud. Claro que una historia tan compleja tiene una enorme cantidad de arcos narrativos, pero es a través de la estructura base que la narrativa lleva todas las sub-tramas a momentos climáticos y de descanso natural. Así, no solo mantiene nuestra atención y emoción, también se asegura que ninguno de los hilos narrativos se quede atrás. Muchos novelistas de fantasía épica se dan licencia de ignorar algo tan básico como una estructura de tres o cinco actos; Fullmetal Alchemist: Brotherhood demuestra el valor de no solamente hacerlo, sino hacer énfasis en ello.

Los personajes son primero

Un antiguo compañero escritor una vez me dijo que lo primero que debe aparecer en el universo de nuestra historia son los personajes, ya que una vez que conozcas a tus protagonistas, lo demás se escribe solo. Aunque no es una regla infalible, creo que es una excelente guía para cualquier escritor que se pregunte cómo escribir un guion o que esté aventurándose a crear una historia de ficción especulativa, especialmente una de gran tamaño. La construcción de Fullmetal Alchemist, creo, fue algo así:

  1. ¿Quiénes son los protagonistas? Edward y Alphonse Elric, alquimistas
  2. Perfecto. ¿Qué es la alquimia? ¿Cuál es su poder y más importantemente, sus límites? 
  3. Nace el concepto del intercambio equivalente y, más allá, el concepto de la transmutación humana, la alquimia prohibida
  4. El punto detonador natural es claro: los protagonistas cometen la alquimia prohibida.
  5. ¿Por qué un alquimista rompería la regla más importante? Un acto desesperado: revivir a un ser querido.
  6. ¿Cuál fue la consecuencia? Gracias al ya delimitado intercambio equivalente, los personajes pierden algo que durante el resto de la historia buscarán recuperar.

La colosal trama de Fullmetal Alchemist va mucho más allá que “dos alquimistas buscan recuperar sus cuerpos perdidos”, pero todas y cada una de los muchos hilos narrativos giran alrededor de este punto central, el cual nace a la par de los protagonistas. Una vez definidos ellos, lo demás nace por sí mismo.

Todo y todos merecen un payoff

“Había un escritor tan, pero tan, pero tan, pero tan flojo . . .”

El payoff, aquí definido como una resolución dramática para un personaje o una trama, es lo que hará que la gente recuerde tu historia, o la olvide. Los peores finales son justamente aquellos que dan una resolución débil, o no dan ninguna resolución, a sus tramas más fuertes; Fullmetal Alchemist: Brotherhood muestra el poder de no olvidarse siquiera del personaje más minúsculo.

El acto final de esta serie está ocupada principalmente en payoffs—todo desde el plan maestro del villano hasta el momento en el que un personaje tan terciario como Denny Brosh se entera que su mejor amiga sigue viva. Esta atención a detalle y el jamás escatimar en lo que podría ser considerado una trama o un personaje poco importante es precisamente lo que hace del acto final de Fullmetal Alchemist: Brotherhood algo tan espectacular y consistentemente, constantemente, emocionante.

La comedia (casi) siempre es bienvenida

Dicen que hacer llorar es difícil; que hacer reír es aún más difícil—pero algo que pueda hacer ambos, muchas veces con minutos de diferencia, debe ser aplaudido. Este es un punto sencillo, pero uno de los aspectos más interesantes, y algo que creo ayuda a mantener la atención de la audiencia, es la capacidad de crear levedad entre la gravedad—y viceversa.

Fullmetal Alchemist: Brotherhood viene de una escuela de pensamiento que respeto muchísimo, la cual asegura que ningún personaje está por encima del ridículo. Faltarles el respeto a tus personajes, inclusive si están establecidos como unos badasses, podrá sonar como algo negativo, pero eso los hará más humanos si se hace con mesura.

Como ejemplo, hablemos de Roy Mustang, un personaje serio y poderoso que cuenta con varios de los momentos más emocionalmente cargados de la serie. En un episodio, un chiste sencillo se burla de que Roy es un “inútil” cuando llueve. Este chiste cumple el propósito de hacernos reír, sí, pero también establece los límites de su poder alquémico, fortalece su relación con Riza Hawkeye, y lo hace más humano y entrañable. Esto es economía narrativa, y todo esto sale de un chiste.

A veces un final feliz es lo apropiado

Es difícil realmente saber en qué momento decidimos que el final feliz era cosa del pasado. Me cuesta trabajo recordar otras grandes historias que tuviesen finales donde no muere una gran parte del elenco, o se paga un enorme precio para vencer al villano.

Aunque sí hay un par de bajas en el elenco de “los buenos”, y Edward sí debe sacrificar algo para salvar la vida de Alphonse, el cierre de Fullmetal Alchemist: Brotherhood es desproporcionalmente feliz—los personajes encuentran lo que buscan y comienzan nuevas aventuras, cerrando con una enorme sonrisa. Literalmente.

Y, ¿saben qué? No se me ocurre una mejor manera de terminarlo. El final de la serie original es algo un poco más tradicional en la fantasía, donde la resolución del conflicto viene con costos enormes (especialmente si consideramos el final ‘verdadero’: The Conqueror of Shamballa).

Me parece gracioso que hoy en día, el final feliz es el que se sale de lo tradicional.

Como escritores, hay mucho más que aprender de una historia como Fullmetal Alchemist: Brotherhood. Como lo mencioné antes, esta historia es una biblia para mí, y podría escribir libros completos sobre lo mucho que me ha enseñado.

Si eres escritor (o un futuro escritor) y te estás preguntando cómo escribir un guion o crear una historia, ¿qué lecciones has aprendido de Fullmetal Alchemist: Brotherhood? ¿Son buenas o malas? ¡Platícame!

Ejercicios: 

  1. Piensa en tu historia de fantasía épica favorita. ¿Cuál es su estructura general? ¿Tiene una? Si sí, ¿cuántos actos tiene? ¿Cómo logras identificar la división de sus actos?
  2. Piensa en un protagonista con un superpoder e intenta recrear el proceso descrito en el punto dos.
  3. Piensa en historias que conoces con finales que no te gustaron. ¿Existió un payoff para la historia planteada? Si no, ¿fue eso lo que te molestó? Si sí, ¿qué fue lo que falló?


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