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Tres lecciones de vida que nos deja la saga de Rocky

Cine y series

En tiempos difíciles es normal retirarnos a nuestras zonas de confort. Es por eso que durante la cuarentena decidí aventarme un maratón de Rocky, una de las mejores películas de la historia y sin duda una de mis series favoritas. La historia de vida de Rocky Balboa siempre me motiva e inspira. 

Ahora que pude volver a verlas están son algunas de las valiosas lecciones que gracias a Rocky siempre llevo conmigo. 

No luches para ganar, pelea para ser mejor. 

Algo que me encanta de la primera película de Rocky es que en realidad Balboa no sueña con ganarle a Apollo, lo único que quiere es demostrarse a sí mismo y a los demás que no es un perdedor. Gane o pierda, su objetivo es durar todos los rounds y lo logra. Es por eso que el público lo aclama, Apollo Creed gana la batalla, pero Rocky se gana el corazón del mundo. 

Nada se logra sin trabajo duro

Parte importante de toda película de Rocky es el montaje de entrenamiento. Todo lo que Rocky logra lo hace gracias a que se esfuerza y trabaja duro para superarse diariamente. Mickey, el entrenador de Rocky lo dice mejor que nadie “Para una pelea de 45 minutos debes de entrenar 45,000 minutos”  

Nunca dejes que la vida te derrote. 

La saga de Rocky Balboa, contando las películas de Creed, es algo increíble: literalmente acompañamos a Rocky durante toda su vida. Algo que me encanta es que no importa que golpes le de la vida a Rocky el los deja ir, sin resentimientos.

Rocky nunca deja de caminar hacia adelante. Si pierde todo su dinero, trabaja para recuperarse. Si ya no puede pelear, abre un restaurante. La vida siempre sigue y está en nosotros siempre tener la mirada hacia adelante, sin olvidar todo lo que hemos vivido y nos ha hecho quienes somos.

En palabras de Rocky: “Tú, yo, nadie golpea tan duro como la vida. Pero no es sobre que tan duro golpees, es sobre que tan duro te pueden golpear mientras sigues caminando hacia adelante. Así es como se gana.”

La vida siempre nos va a golpear, pero es nuestra responsabilidad decidir si nos caemos o si nos levantamos y seguimos. 

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